19/julio/2026
Recuerdos…
El «Adiós» del jibarito sabio: Una lección cristiana sobre poner límites
* Publicado en mi pagina de grupo en Facebook: La Caverna del Profeta
* Compartido en mi canal de YouTube: YouTube
Hoy quiero compartir con ustedes el recuerdo de mi abuelo materno, un verdadero jibarito de nuestra tierra. Era un hombre de campo, un agricultor que trabajaba la tierra con sus manos, pero que al mismo tiempo poseía un asombroso conocimiento natural para las matemáticas y una sabiduría profunda, de esa que no se aprende en las escuelas, sino viviendo con atención y temor de Dios.
Recuerdo un día en que su mejor amigo fue a visitarlo a la finca. Aquel hombre, en lugar de disfrutar de la comunión y de la visita, comenzó a criticar todo a su paso.
Le decía a mi abuelo cómo debía organizar el gallinero, de qué manera exacta tenía que sembrar los guineos, y hasta le señaló con desdén que las guayabas y otras frutas se le estaban marchitando. En fin, se dedicó a juzgar minuciosamente la administración de su finca.
Recuerdo que mi abuelo lo escuchó con paciencia, pero con la firmeza que da la dignidad del trabajo. En su inmensa sabiduría, lo interrumpió y le dijo algo que se me quedó grabado para siempre:
«El día que tú aportes para poner el sustento de mi familia sobre la mesa, entonces escucharé tus consejos».
Sin perder los buenos modales, pero marcando una línea clara, lo guió con calma hasta su carro. Al despedirse, su amigo, ignorando la lección de respeto que acababa de recibir, le dijo con naturalidad: —Hasta el próximo domingo, que vendré a visitarte.
Mi abuelo simplemente levantó la mano y le respondió: —Adiós.
El amigo, intentando suavizar la despedida, insistió: —Hasta la próxima.
Pero mi abuelo, con la determinación de quien sabe proteger su paz y su hogar, lo miró fijamente y le repitió: —No hasta la próxima es un... adiós.
A veces, en el caminar cristiano, se piensa erróneamente que ser manso significa aguantarlo todo, sonreír ante la falta de respeto y permitir que la gente dañe nuestra paz familiar o espiritual. Hay quienes, incluso llamándose hermanos en la fe, confunden el "dar un consejo" con la intromisión y el juicio, entrando a "nuestra finca" (nuestra vida, nuestra casa) solo a señalar cómo se marchitan nuestros frutos, sin intención real de ayudar a sembrar.
Sin embargo, establecer límites saludables es un profundo principio bíblico. La Palabra de Dios no nos manda a permitir la división ni el juicio constante dentro de nuestros espacios. El libro de Proverbios nos da una lección muy clara sobre cómo detener las contiendas y cuidar nuestras conexiones:
Proverbios 22:24-25 (RVR1960)
No te entremetas con el iracundo,
Ni te acompañes con el hombre de enojos,
No sea que aprendas sus maneras,
Y tomes lazo para tu alma.
Y cuando se trata de cortar de raíz las faltas de respeto que amenazan nuestra tranquilidad, la Escritura es tajante:
Proverbios 26:20 (RVR1960)
Sin leña se apaga el fuego,
Y donde no hay chismoso, cesa la contienda.
Mi abuelo decidió quitar la leña al fuego. Con su actitud nos demostró que la mansedumbre no es cobardía; él simplemente protegió la paz de su hogar. Un cristiano tiene el derecho, el discernimiento y el deber dado por Dios para apartarse cordialmente de las personas que solo traen juicio.
Ante la crítica que no edifica y la falta de respeto camuflada de "buena intención", nosotros también, respaldados por la Sabiduría de la Palabra, podemos mirar con firmeza y decir:
«No... adiós».
Hasta la próxima.
Autoría:
María Izabel Mestre
Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Carolina, Puerto Rico
profetamariaimestre@gmail.com
yomteruahministries@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

No hay comentarios:
Publicar un comentario