sábado, 2 de mayo de 2026

2/mayo/2026 TESTIMONIO Parte 9: Entre Cadenas y Rezos

 


2/mayo/2026
TESTIMONIO Parte 9: Entre Cadenas y Rezos

Nota: compartí en mis redessociales.


DIVORCIO DE MAMI Y PAPI

El eco de las discusiones se convirtió en el ruido de fondo de mi infancia. Yo apenas tenía seis años, una edad en la que el mundo debería sentirse seguro, pero en mi casa el ambiente se había vuelto pesado, como si una tormenta se hubiera instalado en la sala y se negara a salir. Recuerdo que mis padres discutían constantemente; sus voces chocaban sin encontrar jamás el puerto de un acuerdo. En medio de aquel caos, yo me movía con cautela. Mi abuela Ata solía decirme, con esa mezcla de gracia y agudeza que la caracterizaba, que yo parecía un “periscopio”: siempre alerta, con los ojos bien abiertos, tratando de entender lo que sucedía por encima de la superficie de mi pequeña estatura.

Sin embargo, el conflicto no era solo humano. Hoy comprendo que el enemigo había comenzado a tocar a nuestra puerta, aprovechando las grietas que las malas amistades y los consejos equivocados estaban abriendo en el corazón de mami. Una noche, el miedo dejó de ser una sensación abstracta para volverse aterradoramente real. Recuerdo estar en mi cama, con los sentidos agudizados por el pánico, cuando escuché el arrastrar de unas cadenas y voces que no pertenecían a este mundo. El terror me paralizó, y en ese instante de desamparo, mi instinto me llevó a buscar el único refugio que conocía: la voz de mi abuela Ata.

El Legado de Abuela Ata y el Despertar del Discernimiento

El frío del susto todavía me recorría el cuerpo cuando mi abuelo llegó a buscarme. Ata lo había enviado de inmediato; ella sabía, con esa sabiduría, que su nieta necesitaba algo más que un abrazo: necesitaba una explicación. Al llegar a su casa, el ambiente cambió. Allí no había cadenas ni voces de oscuridad; había una paz que contrastaba drásticamente con el campo de batalla que era mi hogar.

— "Ven, siéntate, Maríta" —me dijo Ata con una calma que me obligó a soltar el aire que tenía retenido en el pecho.

Me senté frente a ella, sintiéndome minúscula en mi cuerpo de seis años. Ata me miró fijamente y me reveló algo que cambiaría mi forma de ver el mundo invisible. Me contó que Dios le había hablado en un sueño. Me explicó que el SEÑOR le había prometido que me daría a mí, su nieta, el discernimiento para ver al enemigo cuando se acercara. Mi abuela continuó con una frase que se quedó grabada en las paredes de mi memoria:

— "Dios hace estas cosas para que su gloria se manifieste".

Mientras la escuchaba, una duda me asaltaba. Miraba a mi abuela, rodeada de sus propios problemas y carencias, y no podía evitar preguntarme: "¿Cómo Ata, con tantas situaciones difíciles, saca tiempo para Dios pero nunca mencionaba a la virgen?". Hago constar que como niña pensaba que, como mi abuela mencionaba que iba a la iglesia, yo pensaba que era católica porque era lo único que yo conocía. Me maravillaba ver que ella elegía las Santas Escrituras. Con el tiempo, esas conversaciones se volvieron mi escuela. Ella me enseñaba que, aunque el enemigo hiciera ruido con sus cadenas, nosotros debíamos caminar bajo la autoridad de la Palabra de Dios.

TEMOR Y LUZ: LA VISITA DEL CIELO

Las visiones no cesaron; al contrario, se volvieron más nítidas y opresivas. En las noches, el aire se espesaba con un olor rancio a cigarrillo que no venía de nadie en casa, y los objetos parecían cobrar una vida propia. El miedo se volvió mi sombra. Una noche, agotada de sentirme presa en mi propio hogar, tomé una decisión de adulta en un cuerpo de niña: "No puedo más". Me dije que rezaría con todas mis fuerzas y que iría a la iglesia para hablar con el cura.

Recé hasta que el cansancio me venció, pero el sonido metálico de las cadenas regresó, subiendo las escaleras, peldaño a peldaño. Al pasar frente a la habitación de mis padres, vi la puerta abierta y vino a mí el recuerdo de mi padre empacando su maleta grande. El peso de aquel adiós inminente se mezclaba con el eco de las cadenas. Corrí al cuarto de mi hermano buscando protección, pero él dormía profundamente. Me acurruque en el suelo, llorando, y le supliqué a Dios: "Haz algo, por favor".

Entonces, el milagro ocurrió. El silencio aterrador fue reemplazado por una música angelical, un sonido de arpas que parecía venir de otra dimensión. Al abrir los ojos, frente a mí se encontraba un ser de una hermosura indescriptible: cabello largo y rubio, vestiduras de un blanco más puro que la nieve y una soga de oro ceñida a la cintura. Se mantenía con las manos alzadas hacia el cielo, cantando:

— "Tú eres mi Dios, mi Salvador, te canto con todo mi corazón".

En ese suelo frío, mis lágrimas de terror se transformaron en adoración. A la mañana siguiente, mi padre me llevó a la parroquia. Cuando intentó decirme algo —quizás sobre la maleta—, lo detuve con una seguridad que no parecía mía:
— "No me digas nada. Mejor habla con Dios y confía; Él sabrá qué hacer".

Al llegar a la parroquia, le narré al cura la visión del ser de blanco y la canción de salvación. Me levanté de aquel banco con una certeza que nadie me había enseñado en el catecismo: "¡Dios es todo para mí!".

LA VERDAD TRAS EL SACRIFICIO Y EL DESPERTAR

Al salir de la parroquia, me encontré con mi padre esperándome en el auto. El peso de lo que había estado guardando simplemente explotó y, mirándolo con desesperación, le grité la pregunta que alimentaba mis pesadillas: "¿Fue por mi culpa que se separaron?". Las palabras salían como fuego: "¿Están con los preparativos del divorcio por mi culpa? ¿Fue por la falta de dinero para mis operaciones?". Recordar el esfuerzo de mi familia, ver a mi madre cansada de tanto planchar ropa para otros y vender pasteles con abuela Ata para pagar mis cirugías, me hacía sentir que yo era la razón por la cual mis padres se habían agotado hasta romperse. Mi padre se quedó mudo y su respuesta fue breve: "Eso no es cierto, Maríta". Pero me dijo que tenía prisa y que hablaríamos en otro momento... un momento que nunca llegó.

Hoy, a mis 56 años, entiendo que ese silencio fue el ladrillo final en la pared de mi inseguridad. Durante décadas, llené los huecos de sus palabras no dichas con una culpa que no me pertenecía, creyendo que mi salud y mis operaciones habían sido la carga que rompió mi hogar. Esa culpa se convirtió en un lente empañado: el bullying y las miradas de los demás por mi labio leporino no eran solo ofensas, sino la "confirmación" de que algo estaba mal conmigo. 

Sin embargo, he aprendido que mi crecimiento emocional se detuvo allí porque me quedé esperando una explicación humana que nunca llegó. Hoy elijo romper ese paradigma: entiendo que no fui la causa del fracaso de mis padres, sino el éxito de la misericordia de Dios. Mis cicatrices ya no son marcas de vergüenza, sino el mapa de mi rescate; no soy una carga "cara", sino una hija amada por un Padre Celestial que no tiene prisa para abrazarme y decirme que valió la pena cada batalla para que yo estuviera aquí.

Descansa en la certeza de que tus heridas son el mapa de tu salvación y que en Su Palabra encuentras la autoridad para vencer cualquier temor. Que Su paz sea el ancla de tu alma hoy y siempre. ¡Gracia y paz!

AUTORÍA:
María Izabel Mestre 
Profetisa de Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Carolina, Puerto Rico
profetamariaimestre@gmail.com

sábado, 25 de abril de 2026

22/abril/2026 El alivio de soltar la carga de defenderse

 

22/abril/2026
El alivio de soltar la carga de defenderse

¿Te ha pasado que, cuando alguien te malinterpreta o te señala injustamente, sientes ese fuego por dentro de querer salir corriendo a explicar tu versión? 

Es normal. A todos nos pasa que queremos tener la última palabra y "limpiar" nuestro nombre a como dé lugar. Pero he aprendido que hay una libertad increíble cuando entendemos que no tenemos que ganar todas las peleas con nuestras propias manos.

Por más que sientas esas ganas de defenderte, quiero recordarte algo: deja que Dios lo haga por ti. No necesitas convencer a nadie de quién eres cuando Él fue testigo de todo lo que pasó.

Imaginen por un momento un frasco de agua donde alguien ha arrojado puñados de lodo. El agua se vuelve turbia, oscura, y no puedes ver nada a través de ella. Nuestro primer instinto, cuando alguien ensucia nuestra imagen, es meter las manos en el frasco y tratar de sacar el lodo rápidamente. Queremos "limpiar" la situación con nuestras explicaciones, gritos o argumentos.

¿Pero qué sucede? Mientras más agitamos el agua con nuestras manos, más se ensucia. El lodo se esparce más y el agua nunca se aclara. Sin embargo, si dejas el frasco sobre la mesa y simplemente esperas... si guardas silencio y dejas de agitarlo, el lodo, por su propio peso, comienza a caer al fondo. Poco a poco, el agua se vuelve cristalina de nuevo. El silencio y el tiempo, bajo el cuidado de Dios, siempre sacan la verdad a la luz.

El silencio es tu mayor fortaleza

Veamos el ejemplo de Job; a pesar de su sufrimiento y de los ataques de sus "amigos", él se amparó en Dios en todo momento:

Job 16:19: "Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, y mi testimonio en las alturas."

Fíjate que Job no buscó que sus amigos lo aprobaran. Él levantó la mirada. A veces pensamos que quedarnos callados nos hace ver débiles, pero es todo lo contrario. El silencio es una señal de confianza absoluta en las promesas de nuestro SEÑOR JESUCRISTO.

Mira el ejemplo supremo en Jesús. Frente a las acusaciones más graves y falsas, Él no perdió el tiempo en explicaciones ante quienes no querían entender. Su silencio fue tan poderoso que dejó sin palabras a la autoridad terrenal:

Mateo 27:12-14 (RVR1960): "Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió. Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho."

Si el Rey de reyes no necesitó defenderse porque sabía quién lo sostenía, nosotros podemos descansar en ese mismo refugio.

La raíz del problema: Nuestro ego

¿Por qué nos duele tanto que hablen mal de nosotros? Si somos honestos, es porque todavía queremos ser nuestros propios salvadores. Queremos que el mundo nos vea como personas "buenas" por mérito propio. Pero la realidad es que no somos responsables de la ceguera ajena.

He aprendido que, cuando alguien nos critica injustamente, en lugar de indignarnos tanto, deberíamos recordar algo: si esa persona conociera realmente todas las fallas de nuestro corazón, como Dios las conoce, probablemente nos criticaría mucho más. 
Esto nos ayuda a bajar la guardia. Nuestra verdadera paz no depende de que los hombres nos vean como "buenos", sino de que Dios ya nos aceptó por gracia. La verdadera libertad llega cuando dejamos de luchar por nuestra propia gloria y nos refugiamos en Su Palabra y en Sus promesas.

Deja lugar a la justicia de Dios

Cuando intentamos defendernos por nuestra cuenta, terminamos más cansados y con más heridas de las que teníamos al principio. Pero cuando decides callar y confiar, le quitas tus manos al problema y le das espacio a la justicia de Dios.

Si alguien dice algo falso de ti, no tienes por qué desesperarte; la mentira no tiene pies, no puede caminar muy lejos. El hombre o la mujer que ha aprendido a "morir" a su “ego” y a su propia reputación ya no puede ser herido por lo que otros digan. Ya no tienes nada que proteger, porque tu vida está escondida con Cristo en Dios. Si el Juez de toda la tierra ya te ha aceptado, ¿qué peso real tiene el veredicto de quienes están perdidos en sus propias opiniones?

Una reflexión para tu corazón

Antes de terminar, te invito a que hagas una pausa conmigo. Cierra tus ojos por un segundo si puedes. ¿A quién estás intentando convencer hoy? ¿A un familiar que no te escucha? ¿A un ex-compañero de trabajo que manchó tu nombre?
Visualiza que tomas esa pesada carpeta donde guardas todas tus pruebas y defensas, y se la entregas al Señor. Dile en tu corazón: "Padre, Tú eres mi abogado. Yo me retiro del caso".

Oración Final

Padre Celestial, vengo ante Ti reconociendo que mi corazón se ha inquietado intentando defender mi propia causa. Perdóname por el orgullo de querer controlar lo que otros piensan de mí. Hoy decido soltar esta carga. Te entrego mi nombre, mi reputación y el dolor de ser malentendido. Confío en que Tú eres mi testigo fiel y mi defensor. Ayúdame a descansar en Tu soberanía y a permanecer en paz, sabiendo que mi confianza no está en lo que digan los hombres, sino en lo que Tú ya hiciste por mí en la Cruz. En el nombre de Jesús, Amén.

Hacer silencio no es rendirse; es trasladar el caso de un tribunal humano a uno divino. Recuerda siempre:

Éxodo 14:14: "El Señor peleará por vosotros mientras vosotros os quedáis callados."

¡Suelta esa carga hoy mismo y deja que Él pelee por ti!

Descansen en Su soberanía, confíen en Su justicia y vivan únicamente para ser testigos de Su gloria. Amén.

Autoría:
María Izabel Mestre
Profetisa de Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Pentecostales Reformados 
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"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

martes, 7 de abril de 2026

7/abril/2026 Sección de Preguntas y Respuestas “La Santidad de la Palabra de Dios”


7/abril/2026

Sección de Preguntas y Respuestas

La Santidad de la Palabra de Dios

Me da mucha alegría saludarlos. 

Hoy quiero compartir con ustedes una inquietud que llegó al correo electrónico del ministerio de forma anónima. 

Una hermana, con mucha sinceridad, me escribió sobre la Parte 1 de mi Testimonio en el segundo párrafo, les voy a leer solo una parte.

PREGUNTA:

Hermana María, en el prefacio de su testimonio usted usa el lema "La Santa Palabra de Dios". Eso es catolicismo y esa frase no aparece en la Biblia. 

RESPUESTA:

Lejos de entrar en confrontaciones que no edifican, quiero que usemos esto como una oportunidad para profundizar y mi deseo es que juntos entendamos por qué llamamos Santa a la Biblia.

 1. El Fundamento Bíblico

Vamos a observar primero lo que nos enseña el texto sagrado. Acompáñenme a ver si este lema tiene base bíblica o si es solo una tradición.

Aunque no encontremos la frase literal de cinco palabras, La Santa Palabra de Dios, observemos lo que el apóstol Pablo nos enseña en:

Leamos el texto inspirado en el nombre de JESUS, 

2 Timoteo 3:15 (RVR1960)
y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

En este texto vemos como el apóstol utiliza el término griego hierá grámmata (ἱερὰ γράμματα).  Si lo analizamos, hierás significa literalmente sagrado o santo.

Vayamos también a

Romanos 1:2, que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras,

En este texto bíblico, vemos como el apóstol Pablo vuelve a usar la expresión Santas Escrituras.

Y finalmente, escuchemos las palabras de nuestro SEÑOR Jescristo en:

Juan 17:17 (RVR1960)
Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Hermanos, Si Dios es santo, Su verdad hereda esa misma naturaleza. Por lo tanto, decir "La Santa Palabra de Dios" es simplemente honrar en español lo que la Biblia ya declara en su origen.
 
2. El Legado de la Reforma (Siglo XVI)

Ahora, vayamos a la historia del cristianismo para ver si esto es un “invento” del catolicismo. Observemos lo que defendieron los reformadores. Ellos no solo usaban este lenguaje, sino que se entregaron completamente a la obra. 

* Miremos a Martín Lutero (1483 – 1546): Él decía que su conciencia era "cautiva de la Palabra". Para él, las letras de la Biblia eran sagradas porque nos presentan a Cristo.

* Y veamos el aporte de Juan Calvino (1509 – 1564): Él enseñó que debemos a la Escritura la misma reverencia que le debemos a Dios mismo.
Llamar "Santa" a la Biblia no es un rito; es reconocer la Sola Scriptura. No es catolicismo, es el corazón mismo de la fe protestante.

 3. Maestros Modernos (Siglos XIX y XX)

Continuemos nuestro recorrido observando a dos gigantes de la fe más recientes. 

- Primero, detengámonos en Charles Spurgeon (1834 – 1892): Al estudiar el Salmo 119, él lo llamaba un "alfabeto de amor". Spurgeon decía que la Biblia debe ser "encerrada" en el corazón como un tesoro santo.

- Y finalmente, veamos lo que dijo Martyn Lloyd-Jones (1899 – 1981): Él sostenía que la única autoridad que puede guiar al hombre es la Sagrada Escritura.

Para estos hombres, la santidad de la Palabra era la garantía de que el mensaje de Dios es puro y sin error.

4. El Peligro del Falso Celo y la Contienda

"Hermanos, es vital que entendamos algo que sucede mucho hoy día: muchas personas confunden el verdadero discernimiento con el espíritu de contienda. El discernimiento busca proteger la verdad con amor; pero el espíritu de contienda solo busca humillar al otro para sentirse superior.
A veces se levantan personas motivadas por una mala fe, actuando bajo un falso celo religioso e imponiendo su opinión solo por un 'anticatolicismo' que los ciega.

Vayamos a lo que nos exhorta Pablo:

Filipenses 2:14-16 (RVR1960)
Haced todo sin murmuraciones y contiendas, 15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; 16 asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.

No caigamos en contiendas por palabras.

5. Conclusión y Reflexión Final

Llegamos a nuestra conclusión con esta reflexión: Llamar a la Biblia "La Santa Palabra de Dios" no es una etiqueta vacía. 
Hermanos, es reconocer su Origen Divino, su Naturaleza Apartada y su Autoridad Final.

A la Hermana que nos escribió, gracias por su mensaje. Nos ha permitido recordar que la Biblia no es un libro común; es el tesoro más sagrado que tenemos. Espero que este estudio pedagógico nos ayude a todos a valorar aún más este Libro Sagrado.

Oremos:
Padre amado, nos acercamos a Ti con un corazón humilde y agradecido por el regalo de Tu Palabra.

Señor, hoy te pedimos que este Libro Sagrado no sea solo un objeto más en nuestro librero o un adorno en nuestras tablillas. Te rogamos que Tu Verdad se convierta en el tesoro más valioso que guardamos en lo más profundo del alma. Que cuando las tormentas de la vida lleguen, sea Tu Palabra nuestra raíz y nuestro refugio, recordándonos que es un mensaje apartado y puro, diseñado por Ti para guiarnos.

Te pedimos que nos des la sabiduría para no tratar Tus enseñanzas como simples consejos humanos, sino como la autoridad máxima que dirige cada una de nuestras decisiones. Que nuestra conciencia esté siempre cautiva de Tu Verdad, reconociendo que si Tú eres Santo, Tu Palabra también lo es.
Gracias por hablarnos a través de Tu Santa Palabra, gracias por no dejarnos solos y gracias por la seguridad que encontramos en Tus promesas. Que todo lo que hagamos honre Tu Nombre y exalte la santidad de Tu mensaje.
En el nombre de Jesús, Amén.

Que la Verdad de Dios en SU bendita Palabra no sea solo una emoción en sus corazones, amados hermanos, sino la roca firme bajo sus pies. Manténganse firmes en la autoridad de Su Palabra. 

¡Dios les guarde en Su soberanía!

Hasta la próxima.

Autoría:
María Izabel Mestre
Profeta de Yom Teruah Ministries®
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martes, 17 de marzo de 2026

LOS MOMENTOS MÁS MEMORABLES EN NUESTRAS VIDAS SON LOS MOMENTOS DONDE HEMOS SIDO PROBADOS * Autoría: María Izabel Mestre


LOS MOMENTOS MÁS MEMORABLES EN NUESTRAS VIDAS SON LOS MOMENTOS DONDE HEMOS SIDO PROBADOS.

Te sorprenderá saber que la palabra "proceso", que tanto se usa hoy en la cristiandad para describir un periodo de capacitación, no aparece en la Biblia. Entendemos que Satanás, el acusador, es quien nos mete en un "proceso" buscando tentarnos, con el propósito de acusar a los hijos de Dios delante de Su trono.

Vemos a lo largo del relato bíblico cómo Satanás organizaba planes muy bien elaborados: lo hizo con el siervo Job para hacerlo caer de la gracia de Dios; levantó un imperio en contra del siervo Daniel para que dejara de adorar al Dios verdadero; e incitó a los hermanos de José en su contra, quienes no entendían que Dios estaba con el muchacho y, sin saberlo, ellos mismos hicieron cumplir su sueño. Así ha ocurrido sucesivamente a lo largo de la historia bíblica.

Vayamos a la única fuente de verdad inerrante. Les invito a abrir sus Biblias en:

1 Crónicas 21:1 (RVR1960)

Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel.

Vemos cómo Satanás adquirió poder por medio de la Ley, ya que incitaba a los siervos de Dios a la desobediencia para luego acusarlos delante del trono del Eterno. Como no había quien intercediera, Dios tenía que actuar conforme a la Ley. En ese pasaje, David rechaza el consejo de Joab:

Leamos los versículos 3-4 (RVR1960): Y dijo Joab: Añada Jehová a su pueblo cien veces más, rey señor mío; ¿no son todos estos siervos de mi señor? ¿Para qué procura mi señor esto, que será para pecado a Israel? Mas la orden del rey pudo más que Joab.

Dios actuó conforme a su rectitud, porque no puede dejar pasar el pecado sin castigo, leamos el v. 7 Asimismo esto desagradó a Dios, e hirió a Israel.

Sin embargo, la palabra "prueba" y sus variantes se mencionan más de 50 veces en la Biblia. Debemos entender que, una vez recibimos la revelación del evangelio del Reino por medio de la fe, aún queda un bastión en nosotros que nos inclina a rebelarnos contra Dios.

Por tanto, el verdadero propósito de la prueba no es "llevarnos a otro nivel" —como dice esa cristiandad que ubica al hombre como el centro del evangelio—, sino conducirnos a una condición en la cual reconozcamos nuestras limitaciones y nuestra necesidad de los medios de la gracia para poder seguir adelante.

Leamos 2 Corintios 12:9 (RVR1960): Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.

En estos tiempos postreros, se ha levantado una corriente de pensamiento que alega que, una vez recibida la salvación, no hay necesidad de estudiar la Biblia. Esta corriente considera el contenido bíblico como algo subjetivo y propone que el cristiano tiene comunión con Cristo solo a través de las emociones, tal como un agnóstico percibe la vida mediante sus sentidos naturales.

De esta forma, el "crédulo" basa su experiencia en lo que ve o escucha. Por causa de este pensamiento, vemos a personas que, con el fin de ganar seguidores, inventan sus propias teologías y se hacen pasar por "espirituales", ocultando la realidad de sus vidas miserables.

Sin embargo, la verdadera fe tiene que ser moldeada por la Palabra de Dios, en la cual no existe engaño, con el fin de que produzca buenas obras en las que Cristo Jesús sea glorificado.

Mientras que la gente del mundo y los cristianos tibios se glorían en sus propios logros, los verdaderos testigos fieles de Jesucristo nos gloriamos en los momentos cuando, ante la prueba, nos tornamos débiles; es ahí donde el Rey de reyes se glorifica en medio de la angustia.

Ciertas personas se proponen escalar el monte Everest, sabemos que es un reto egocentrista que requiere dinero, esfuerzo físico y enfrentar la escasez de oxígeno. Muchos mueren en el intento, pero quienes llegan sienten una gran satisfacción por haber llevado sus capacidades al límite.

Si la gente del mundo siente satisfacción en actividades motivadas por el ego, ¡cuánto más la experimentarán los cristianos! Ya sea en medio de un proceso donde los ha metido Satanás o en la prueba que Dios ha permitido para sondear sus corazones, al final les es revelada la gloria de Dios.

Jesús puede transformar los peores momentos en encuentros memorables con el Dador de la vida. Allí nos convertimos en altares donde se ofrecen alabanzas indecibles al Dios de las maravillas.

2 Corintios 4:17

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.

Para ver la gloria de Dios manifestada en nuestra vida, solo tenemos que proponernos, por sobre todas nuestras metas, hacer las cosas como Dios manda.

"Señor Jesús, Rey de reyes y Dador de la vida, te damos gracias porque Tú eres nuestro Sumo Sacerdote que intercede por nosotros delante del Trono. Gracias porque, aunque el enemigo busque zarandearnos en procesos de acusación, Tú utilizas cada prueba para sondear nuestro corazón y revelarnos Tu gloria. Perdónanos por las veces que hemos buscado 'niveles' de éxito humano y hemos olvidado que nuestra mayor victoria es reconocernos débiles para que Tu poder repose sobre nosotros. Que nuestra fe no sea movida por sentimientos pasajeros, sino moldeada por Tu Palabra inerrante. Que nuestras vidas sean altares donde solo Tú seas glorificado, hoy y por la eternidad. En Tu nombre santo, Jesús. Amén.


Hasta la próxima.


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María Izabel Mestre

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martes, 10 de marzo de 2026

30/octubre/2023 ¿La pandereta o el pececito?

 



30/octubre/2023

¿La pandereta o el pececito?

Como es costumbre en horas de la mañana, mi esposo Juan y yo dialogamos sobre un tema que se ha ido perdiendo en la iglesia evangélica: el gozo del cristiano y la diferencia entre la felicidad mundana y el gozo de la salvación.

Comencé a reírme cuando vino a mi memoria que, estando recién casada y habiendo aceptado la fe evangélica pentecostal, mi esposo Juan llegó un día de trabajar con dos regalos: una pandereta roja y un pececito, conocido como el pez ángel blanco, para añadirlo al estanque.

Recuerdo que recibí con mucha felicidad el pececito blanco, pero puse a un lado la pandereta roja. Me sentía tan feliz con el nuevo inquilino que iba a añadir al estanque (adornado con simples detalles) y con escuchar el agua correr por el filtro que la mantenía limpia. Comencé a estudiar todo sobre el pez ángel blanco; aprendí que era un animal delicado y que había que cuidarlo con mucha disciplina.

Luego llegó el domingo, un día especial para congregarnos en la iglesia y adorar al Rey de reyes. Tenía en mano mi Biblia, libreta, bolígrafo y la pandereta roja. Ya casi para salir, veo que el pez estaba flotando sin vida. Mi felicidad se derrumbó.

En la parte devocional del culto, recuerdo que la persona a la que le tocó dirigir nos animó a cantar un corito (que, de hecho, fue el primero que aprendí): “Yo tengo un gozo en mi alma”. Tomé mi pandereta roja y comencé con alegría a alabar al Señor.

Hoy, luego de casi 23 años, recapacito sobre ese día en el que Dios me enseñó que la palabra "felicidad" no es lo mismo que el "gozo" del cristiano.

Cuando recibí el pececito, experimenté una sensación de felicidad por una circunstancia externa, la cual resultó ser satisfactoria pero pasajera, pues determinó mis emociones de forma parcial. En cambio, cuando canté el corito, me sentí regocijada al comprender que, aunque los seres humanos estamos dotados de emociones, estas no pueden ser determinadas por circunstancias externas. Como cristianos, nuestras emociones deben estar fundamentadas en la fe en Jesucristo.

El verdadero cristiano, que ha nacido como nueva criatura en Cristo por la obra del Espíritu Santo, experimenta el gozo de la salvación en medio de las diversas pruebas. Sin importar las circunstancias adversas, se proclama victorioso por medio de la fe en la victoria de Jesucristo en la cruz, donde fue glorificado como Rey de reyes y Señor de señores.

1 Corintios 1:23 (LBLA)

pero nosotros predicamos a Cristo[a] crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y necedad para los gentiles;


Salmos 66:1-3 (LBLA)

Aclamad con júbilo a Dios, toda la tierra; cantad la gloria de su nombre; haced gloriosa su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán portentosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos fingirán obedecerte.


Gálatas 5:22-23 (LBLA)

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad,23 mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.


Filipenses 4:4 (LBLA)

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocijaos!


Para mi SEÑOR JESUCRISTO, a él sea toda la gloria por los siglos de los siglos, amén.


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2/mayo/2026 TESTIMONIO Parte 9: Entre Cadenas y Rezos

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