martes, 26 de mayo de 2026

25/mayo/2026 TEMA: Nuestra salvación no proviene del ruido de nuestras ansiedades / Autoría: Maria Izabel Mestre


 

25/mayo/2026
TEMA: Nuestra salvación no proviene del ruido de nuestras ansiedades

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Isaías 30:15 (RVR1960)
Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,
Cuando nos identificamos como cristianos evangélicos ante el mundo, estamos afirmando algo muy profundo. Significa que hemos recibido, por medio de la exposición bíblica de un ministro, la revelación del verdadero camino a la salvación. Una salvación eterna que provino de Aquel que, desde la eternidad, estuvo de acuerdo en entregar SU vida. Lo hizo como pago por el rescate de nuestras almas, las cuales habían sido hechas esclavas del pecado.
Pero, a pesar de que podamos reconocer que hemos sido salvados, tendemos a pensar que tal concepto de salvación eterna se refiere solamente a que seremos salvos el día que nos toque partir de este mundo.
Sin embargo, tenemos que reconocer que en este mundo caído, multitudes se amotinan en contra de aquellos heraldos del reino de los cielos quienes anuncian las verdades del evangelio. Por esto, el justo sufre muchas aflicciones, de manera que los santos tienen una necesidad constante de ser rescatados.
El problema de un cristiano que no cuenta con una teología fundamentada en las Escrituras es que se deja arrastrar por su humanidad caída, la cual se rebela en contra del Cordero de Dios. Así, termina poniendo toda su confianza en hacer alianzas con las fortalezas de la religión, con las fortalezas de ciertos líderes espirituales, con las fortalezas de la política o con las fortalezas de ciertas corrientes filosóficas. Por esta razón, el profeta Isaías confrontó al pueblo de Judá por su falta de fe en el Dios de Israel, quien todo lo puede, y por su rebelión al hacer una alianza profana, confiando en la fortaleza de Egipto ante la amenaza asiria.
Amados, estamos viviendo tiempos sumamente difíciles en los que el mundo constantemente hace mucho ruido y el trastorno de ansiedad está a la orden del día, en una sociedad donde la venta de información por las redes sociales es un negocio rentable.
En estas plataformas hay tanta gente ofreciendo estrategias financieras, ideologías políticas, soluciones espirituales, filosóficas o religiosas según la tradición dogmática, e incluso estrategias psicológicas para solucionar los problemas. En sí mismas, todas estas opciones suenan atractivas a nuestros oídos, pero en realidad, tales fortalezas en las cuales podemos buscar cobijarnos nos pueden llevar a rechazar el consejo de Dios y conducirnos a la perdición.
Sin embargo, cuando recibimos el llamado a la salvación en Cristo JESÚS, esta realidad eterna significa que fuimos comprados por un precio de sangre real; de manera que, desde entonces, venimos a pertenecer al Dios eterno. Por lo cual, y debido a la rebelión del ego que siempre se niega a morir en nosotros, el Príncipe de las almas nos coloca en una posición de necesidad para conducirnos a depender solamente de su poder infinito. Este poder ya se había manifestado en el Éxodo, cuando el pueblo de Israel caminaba hacia la tierra prometida sin entender, por su dura cerviz, que ya tenían todo lo que necesitaban al confiar en su Elohim, en quien únicamente podían encontrar reposo.
La ansiedad en el cristiano es una realidad que no podemos ignorar en medio de un mundo dominado por las redes sociales, las cuales hacen mucho ruido y demandan protagonismo. Lamentablemente, en este entorno, muchos cristianos buscan adaptarse para lograr la aprobación de los demás, siguiendo el concepto del científico Charles Darwin conocido como «la supervivencia del más apto», del cual se desarrolló la famosa frase: «No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta al cambio».
Sin embargo, en la verdadera fe cristiana, el creyente solo busca dar testimonio de la realidad del infierno y de la salida que nuestro Dios misericordioso nos ha dado al recibir a Cristo JESÚS para el perdón de nuestros pecados, permitiéndonos experimentar una vida nueva en la cual las fortalezas del mundo no tienen potestad sobre la nueva criatura.
Nuestra común fe está basada en la sencillez de poseer una teología fundamentada estrictamente en la Palabra de Dios, la cual nos conduce a confiar plenamente en todo SU consejo, el cual tenemos abundantemente a nuestra disposición cuando prestamos atención a todo lo relacionado con el evangelio del reino de los cielos.
Nuestra fortaleza para poder sobrellevar las diversas pruebas no está en seguir las tendencias que ponen de moda diversos ministros o ministras según las teologías que se inventan, sino en confiar en quien tiene toda potestad, tanto de la vida como de la muerte.
Apocalipsis 1:18 (RVR1960) ...y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
El príncipe de los profetas, Isaías, nos exhorta a no seguir las estrategias que proponen los hombres en estos días donde la venta de información es un negocio rentable en las redes sociales, ni a ponernos en ese modo de pánico que le da paso a una incertidumbre con la cual Satanás, el diablo, nos roba el gozo.
En cambio, tenemos que procurar ser sabios en medio de las diversas dificultades para entender que nuestra verdadera fortaleza no está en salir corriendo en busca de ministraciones ofrecidas por personas inmaduras que se inventan sus propias teologías.
Tenemos que esforzarnos en guardar silencio en medio de la prueba. Lea la Palabra de Dios, que es el lugar donde se encuentra todo su consejo; busque el consejo de un ministro o una ministra competente en el nuevo pacto y, si Dios le quiere dar una palabra, entonces que Dios hable por sí mismo. No podemos tentar a Dios buscando, en medio de nuestra desesperación, ministraciones por las redes sociales sin importar si provienen de Dios o del diablo.
Alabe, alabe, alabe a Jesucristo, quien está sentado en el trono de Dios, quien escucha todas sus oraciones y está presente en medio de nuestros suplicios, esperando que usted ponga toda su confianza en Él para entonces hacer un milagro en su vida, a fin de que el nombre de Jesucristo sea glorificado.
No permita que la ansiedad ocupe el primer lugar en su vida; al contrario, ponga todos sus esfuerzos en obtener una teología que esté alineada con la Palabra de Dios, con el fin de desarrollar un pensamiento crítico. Así podrá derribar las fortalezas que se oponen a que las personas lleguen al pleno conocimiento de la gloria de Dios, y podrá experimentar la pronta salvación todos los días de su vida.
¡Hasta la próxima!
Autoría:
María Izabel Mestre
Profetisa de Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Pentecostales Reformados
Carolina, Puerto Rico
profetamariaimestre@gmail.com

martes, 12 de mayo de 2026

2 /mayo/ 2026 EL MÁRTIR DEL SILENCIO: DEL ADOCTRINAMIENTO A LA LIBERTAD EN CRISTO




2 /mayo/ 2026 

EL MÁRTIR DEL SILENCIO: DEL ADOCTRINAMIENTO A LA LIBERTAD EN CRISTO

* antes de continuar leyendo compartí, las letras azules o grises lo llevará directamente...


I. El Llamado a Recordar

Recuerdo aquella mañana, luego de preparar el desayuno para mi esposo Juan y cumplir con mis tareas en el hogar, me dispuse a entrar en mi tiempo de oración. Mientras me preparaba para mi tiempo devocional, una palabra resonó con fuerza en mi espíritu: “Mártir”. En la quietud de ese momento, escuché la voz de mi Señor Jesucristo diciendo: “Escribe lo que en un pasado aprendiste y te guiaré; Yo te enseñaré el camino”.
Recuerdo ese día que con el corazón rebosante de gozo, busqué mi libreta número 11, escribiendo la fecha del 18 de julio de 2024. Comprendí que mi SEÑOR quería que desenterrara esas enseñanzas para contrastarlas con la luz de Su Verdad.

II. El Adoctrinamiento: Los Mártires como Intercesores

Durante mi formación en el catecismo de la iglesia católica romana, se nos adoctrinó para ver a los mártires, no solo como testigos, sino como figuras casi sobrehumanas con poder de intercesión. El Catecismo de la Iglesia Católica (Art. 956) afirma que los que están en el cielo “no dejan de interceder por nosotros ante el Padre”.


Este sistema religioso nos enseñaba que el sacrificio de estos hombres les otorgaba un “mérito” que nosotros podíamos usar a nuestro favor. Sin embargo, al estudiar la Ley en el Antiguo Testamento, la luz de la Palabra comenzó a disipar esas sombras. La Ley nos muestra la santidad absoluta de Dios y nuestra total incapacidad de cumplirla. Mi SEÑOR JESUCRISTO me hizo reflexionar en la realidad de que ningún sacrificio humano, por más heroico que sea, puede satisfacer la justicia divina. Solo el sacrificio perfecto del Cordero de Dios podía cubrir nuestra deuda en su totalidad.

III. La Distinción Teológica: 

¿Veneración o Idolatría?

Para efecto de este artículo, estaré haciendo énfasis en la tradición católica, conocida dentro del catecismo como: 
Dulia (del griego douleia, "servicio" o "esclavitud") honor que se rinde a los santos y para ampliar el conocimiento, hago constar que también nos catequizaron con relación a la Latria, (del griego latreia) que se trata de la adoración a la doctrina católica de La Trinidad y a la Eucaristía, junto a la hiperdulía (derivado del griego, significa "veneración superior") que se trata de la exaltación de la Virgen Maria.
(Referencia: Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2132, 971 y otros)
Pero en la práctica, esa línea se borraba. Nos enseñaban a rezarles y a poner nuestra confianza en sus méritos.

La Teología Reformada nos devuelve al centro: Solamente Cristo (Solus Christus). La palabra mártir viene del griego Martus, que significa simplemente “Testigo”. Un mártir no es un mediador; es alguien que apunta con su vida y su muerte hacia Jesús. Si nosotros nos quedamos mirando al mártir, estamos perdiendo de vista a Aquel a quien el mártir quería señalar. Los mártires mueren por su fe en Cristo; solo JESÚS, murió para salvar a los pecadores.

IV. El Único Mártir Verdadero y Suficiente

A diferencia de lo que me enseñaron en la tradición católica, los mártires de la historia —como Esteban o Policarpo— eran hombres comunes como usted y yo. 
El valor de ellos no radicaba en la fuerza de voluntad, sino de los medios de la gracia de JESUCRISTO que los sostenía. Elevar a un hombre a un altar, es ignorar el alcance del poder de expiación de el sacrificio de JESUCRISTO.

La Biblia es clara: 

1 Timoteo 2:5-6 (RVR1960)
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

Una sola ofrenda: 

Hebreos 10:14 (RVR1960)
porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

Jesús es el "Testigo Fiel", leamos: 

Apocalipsis 1:5 (RVR1960)
y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

Los hombres mueren y sus restos quedan en la tierra; JESÚS murió como un mártir, pero la muerte no tuvo potestad sobre él, resucitando de entre los muertos para darnos la garantía de la vida Eterna. Hoy y para siempre se encuentra sentado en el Trono de Dios, intercediendo por todos los que en él creen para salvación y vida eterna, por lo que no tiene necesidad de establecer nuevas franquicias sacerdotales que intercedan por nosotros. 

De la Sombra a la Luz

Hoy entiendo que el adoctrinamiento que recibí intentaba poner rostros humanos entre Dios y yo. Pero al estudiar la Palabra, el velo se rasgó. Los mártires fueron hermanos valientes que también necesitaban ser lavados por la sangre de Cristo. No debemos buscar refugio en los que murieron por la fe, sino en Aquel que murió por nosotros y vivió.

Honramos el ejemplo de los que no negaron al SEÑOR a pesar de las amenazas de muerte, pero tenemos conciencia de que nuestra fe la cual expresamos por medio de nuestras oraciones, tienen un solo destino: el Trono de la Gracia. 

Mi consejo para ti, que quizás hoy te sientes confundido por las tradiciones religiosas que imponen los hombres, es que pongas asunto a todo lo relacionado con el conocimiento de CRISTO JESÚS, el autor y consumador de la fe,
Hebreos 12:2 (RVR1960)
puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Él es el verdadero Mártir, quien murió por levantar el tabernáculo de la verdadera adoración a Elohim, quien venció a la muerte para hacernos partícipes de su real sacerdocio. Por lo que en su mesa no hay asientos de primera o segunda clase; todos tuvimos la necesidad de ser rescatados por Su amor infinito.

¡A nuestro SEÑOR JESUCRISTO sea toda la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

Autoría:
María Izabel Mestre
Profetisa de Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Pentecostales Reformados 
Carolina, Puerto Rico
profetamariaimestre@gmail.com
Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"


sábado, 2 de mayo de 2026

2/mayo/2026 TESTIMONIO Parte 9: Entre Cadenas y Rezos

 


2/mayo/2026
TESTIMONIO Parte 9: Entre Cadenas y Rezos

Nota: compartí en mis redessociales.


DIVORCIO DE MAMI Y PAPI

El eco de las discusiones se convirtió en el ruido de fondo de mi infancia. Yo apenas tenía seis años, una edad en la que el mundo debería sentirse seguro, pero en mi casa el ambiente se había vuelto pesado, como si una tormenta se hubiera instalado en la sala y se negara a salir. Recuerdo que mis padres discutían constantemente; sus voces chocaban sin encontrar jamás el puerto de un acuerdo. En medio de aquel caos, yo me movía con cautela. Mi abuela Ata solía decirme, con esa mezcla de gracia y agudeza que la caracterizaba, que yo parecía un “periscopio”: siempre alerta, con los ojos bien abiertos, tratando de entender lo que sucedía por encima de la superficie de mi pequeña estatura.

Sin embargo, el conflicto no era solo humano. Hoy comprendo que el enemigo había comenzado a tocar a nuestra puerta, aprovechando las grietas que las malas amistades y los consejos equivocados estaban abriendo en el corazón de mami. Una noche, el miedo dejó de ser una sensación abstracta para volverse aterradoramente real. Recuerdo estar en mi cama, con los sentidos agudizados por el pánico, cuando escuché el arrastrar de unas cadenas y voces que no pertenecían a este mundo. El terror me paralizó, y en ese instante de desamparo, mi instinto me llevó a buscar el único refugio que conocía: la voz de mi abuela Ata.

El Legado de Abuela Ata y el Despertar del Discernimiento

El frío del susto todavía me recorría el cuerpo cuando mi abuelo llegó a buscarme. Ata lo había enviado de inmediato; ella sabía, con esa sabiduría, que su nieta necesitaba algo más que un abrazo: necesitaba una explicación. Al llegar a su casa, el ambiente cambió. Allí no había cadenas ni voces de oscuridad; había una paz que contrastaba drásticamente con el campo de batalla que era mi hogar.

— "Ven, siéntate, Maríta" —me dijo Ata con una calma que me obligó a soltar el aire que tenía retenido en el pecho.

Me senté frente a ella, sintiéndome minúscula en mi cuerpo de seis años. Ata me miró fijamente y me reveló algo que cambiaría mi forma de ver el mundo invisible. Me contó que Dios le había hablado en un sueño. Me explicó que el SEÑOR le había prometido que me daría a mí, su nieta, el discernimiento para ver al enemigo cuando se acercara. Mi abuela continuó con una frase que se quedó grabada en las paredes de mi memoria:

— "Dios hace estas cosas para que su gloria se manifieste".

Mientras la escuchaba, una duda me asaltaba. Miraba a mi abuela, rodeada de sus propios problemas y carencias, y no podía evitar preguntarme: "¿Cómo Ata, con tantas situaciones difíciles, saca tiempo para Dios pero nunca mencionaba a la virgen?". Hago constar que como niña pensaba que, como mi abuela mencionaba que iba a la iglesia, yo pensaba que era católica porque era lo único que yo conocía. Me maravillaba ver que ella elegía las Santas Escrituras. Con el tiempo, esas conversaciones se volvieron mi escuela. Ella me enseñaba que, aunque el enemigo hiciera ruido con sus cadenas, nosotros debíamos caminar bajo la autoridad de la Palabra de Dios.

TEMOR Y LUZ: LA VISITA DEL CIELO

Las visiones no cesaron; al contrario, se volvieron más nítidas y opresivas. En las noches, el aire se espesaba con un olor rancio a cigarrillo que no venía de nadie en casa, y los objetos parecían cobrar una vida propia. El miedo se volvió mi sombra. Una noche, agotada de sentirme presa en mi propio hogar, tomé una decisión de adulta en un cuerpo de niña: "No puedo más". Me dije que rezaría con todas mis fuerzas y que iría a la iglesia para hablar con el cura.

Recé hasta que el cansancio me venció, pero el sonido metálico de las cadenas regresó, subiendo las escaleras, peldaño a peldaño. Al pasar frente a la habitación de mis padres, vi la puerta abierta y vino a mí el recuerdo de mi padre empacando su maleta grande. El peso de aquel adiós inminente se mezclaba con el eco de las cadenas. Corrí al cuarto de mi hermano buscando protección, pero él dormía profundamente. Me acurruque en el suelo, llorando, y le supliqué a Dios: "Haz algo, por favor".

Entonces, el milagro ocurrió. El silencio aterrador fue reemplazado por una música angelical, un sonido de arpas que parecía venir de otra dimensión. Al abrir los ojos, frente a mí se encontraba un ser de una hermosura indescriptible: cabello largo y rubio, vestiduras de un blanco más puro que la nieve y una soga de oro ceñida a la cintura. Se mantenía con las manos alzadas hacia el cielo, cantando:

— "Tú eres mi Dios, mi Salvador, te canto con todo mi corazón".

En ese suelo frío, mis lágrimas de terror se transformaron en adoración. A la mañana siguiente, mi padre me llevó a la parroquia. Cuando intentó decirme algo —quizás sobre la maleta—, lo detuve con una seguridad que no parecía mía:
— "No me digas nada. Mejor habla con Dios y confía; Él sabrá qué hacer".

Al llegar a la parroquia, le narré al cura la visión del ser de blanco y la canción de salvación. Me levanté de aquel banco con una certeza que nadie me había enseñado en el catecismo: "¡Dios es todo para mí!".

LA VERDAD TRAS EL SACRIFICIO Y EL DESPERTAR

Al salir de la parroquia, me encontré con mi padre esperándome en el auto. El peso de lo que había estado guardando simplemente explotó y, mirándolo con desesperación, le grité la pregunta que alimentaba mis pesadillas: "¿Fue por mi culpa que se separaron?". Las palabras salían como fuego: "¿Están con los preparativos del divorcio por mi culpa? ¿Fue por la falta de dinero para mis operaciones?". Recordar el esfuerzo de mi familia, ver a mi madre cansada de tanto planchar ropa para otros y vender pasteles con abuela Ata para pagar mis cirugías, me hacía sentir que yo era la razón por la cual mis padres se habían agotado hasta romperse. Mi padre se quedó mudo y su respuesta fue breve: "Eso no es cierto, Maríta". Pero me dijo que tenía prisa y que hablaríamos en otro momento... un momento que nunca llegó.

Hoy, a mis 56 años, entiendo que ese silencio fue el ladrillo final en la pared de mi inseguridad. Durante décadas, llené los huecos de sus palabras no dichas con una culpa que no me pertenecía, creyendo que mi salud y mis operaciones habían sido la carga que rompió mi hogar. Esa culpa se convirtió en un lente empañado: el bullying y las miradas de los demás por mi labio leporino no eran solo ofensas, sino la "confirmación" de que algo estaba mal conmigo. 

Sin embargo, he aprendido que mi crecimiento emocional se detuvo allí porque me quedé esperando una explicación humana que nunca llegó. Hoy elijo romper ese paradigma: entiendo que no fui la causa del fracaso de mis padres, sino el éxito de la misericordia de Dios. Mis cicatrices ya no son marcas de vergüenza, sino el mapa de mi rescate; no soy una carga "cara", sino una hija amada por un Padre Celestial que no tiene prisa para abrazarme y decirme que valió la pena cada batalla para que yo estuviera aquí.

Descansa en la certeza de que tus heridas son el mapa de tu salvación y que en Su Palabra encuentras la autoridad para vencer cualquier temor. Que Su paz sea el ancla de tu alma hoy y siempre. ¡Gracia y paz!

AUTORÍA:
María Izabel Mestre 
Profetisa de Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Carolina, Puerto Rico
profetamariaimestre@gmail.com

11/junio/2026 ¿Cómo se acerca un corazón humilde a la Palabra de Dios? Autoría: María Izabel Mestre Yom Teruah Ministries®

  11/junio/2026 ¿Cómo se acerca un corazón humilde a la Palabra de Dios? * Nota: antes de continuar leyendo compartí el tema en mis redes so...