LOS MOMENTOS MÁS MEMORABLES EN NUESTRAS VIDAS SON LOS MOMENTOS DONDE HEMOS SIDO PROBADOS.
Te sorprenderá saber que la palabra "proceso", que tanto se usa hoy en la cristiandad para describir un periodo de capacitación, no aparece en la Biblia. Entendemos que Satanás, el acusador, es quien nos mete en un "proceso" buscando tentarnos, con el propósito de acusar a los hijos de Dios delante de Su trono.
Vemos a lo largo del relato bíblico cómo Satanás organizaba planes muy bien elaborados: lo hizo con el siervo Job para hacerlo caer de la gracia de Dios; levantó un imperio en contra del siervo Daniel para que dejara de adorar al Dios verdadero; e incitó a los hermanos de José en su contra, quienes no entendían que Dios estaba con el muchacho y, sin saberlo, ellos mismos hicieron cumplir su sueño. Así ha ocurrido sucesivamente a lo largo de la historia bíblica.
Vayamos a la única fuente de verdad inerrante. Les invito a abrir sus Biblias en:
1 Crónicas 21:1 (RVR1960)
Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel.
Vemos cómo Satanás adquirió poder por medio de la Ley, ya que incitaba a los siervos de Dios a la desobediencia para luego acusarlos delante del trono del Eterno. Como no había quien intercediera, Dios tenía que actuar conforme a la Ley. En ese pasaje, David rechaza el consejo de Joab:
Leamos los versículos 3-4 (RVR1960): Y dijo Joab: Añada Jehová a su pueblo cien veces más, rey señor mío; ¿no son todos estos siervos de mi señor? ¿Para qué procura mi señor esto, que será para pecado a Israel? Mas la orden del rey pudo más que Joab.
Dios actuó conforme a su rectitud, porque no puede dejar pasar el pecado sin castigo, leamos el v. 7 Asimismo esto desagradó a Dios, e hirió a Israel.
Sin embargo, la palabra "prueba" y sus variantes se mencionan más de 50 veces en la Biblia. Debemos entender que, una vez recibimos la revelación del evangelio del Reino por medio de la fe, aún queda un bastión en nosotros que nos inclina a rebelarnos contra Dios.
Por tanto, el verdadero propósito de la prueba no es "llevarnos a otro nivel" —como dice esa cristiandad que ubica al hombre como el centro del evangelio—, sino conducirnos a una condición en la cual reconozcamos nuestras limitaciones y nuestra necesidad de los medios de la gracia para poder seguir adelante.
Leamos 2 Corintios 12:9 (RVR1960): Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
En estos tiempos postreros, se ha levantado una corriente de pensamiento que alega que, una vez recibida la salvación, no hay necesidad de estudiar la Biblia. Esta corriente considera el contenido bíblico como algo subjetivo y propone que el cristiano tiene comunión con Cristo solo a través de las emociones, tal como un agnóstico percibe la vida mediante sus sentidos naturales.
De esta forma, el "crédulo" basa su experiencia en lo que ve o escucha. Por causa de este pensamiento, vemos a personas que, con el fin de ganar seguidores, inventan sus propias teologías y se hacen pasar por "espirituales", ocultando la realidad de sus vidas miserables.
Sin embargo, la verdadera fe tiene que ser moldeada por la Palabra de Dios, en la cual no existe engaño, con el fin de que produzca buenas obras en las que Cristo Jesús sea glorificado.
Mientras que la gente del mundo y los cristianos tibios se glorían en sus propios logros, los verdaderos testigos fieles de Jesucristo nos gloriamos en los momentos cuando, ante la prueba, nos tornamos débiles; es ahí donde el Rey de reyes se glorifica en medio de la angustia.
Ciertas personas se proponen escalar el monte Everest, sabemos que es un reto egocentrista que requiere dinero, esfuerzo físico y enfrentar la escasez de oxígeno. Muchos mueren en el intento, pero quienes llegan sienten una gran satisfacción por haber llevado sus capacidades al límite.
Si la gente del mundo siente satisfacción en actividades motivadas por el ego, ¡cuánto más la experimentarán los cristianos! Ya sea en medio de un proceso donde los ha metido Satanás o en la prueba que Dios ha permitido para sondear sus corazones, al final les es revelada la gloria de Dios.
Jesús puede transformar los peores momentos en encuentros memorables con el Dador de la vida. Allí nos convertimos en altares donde se ofrecen alabanzas indecibles al Dios de las maravillas.
2 Corintios 4:17
Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.
Para ver la gloria de Dios manifestada en nuestra vida, solo tenemos que proponernos, por sobre todas nuestras metas, hacer las cosas como Dios manda.
"Señor Jesús, Rey de reyes y Dador de la vida, te damos gracias porque Tú eres nuestro Sumo Sacerdote que intercede por nosotros delante del Trono. Gracias porque, aunque el enemigo busque zarandearnos en procesos de acusación, Tú utilizas cada prueba para sondear nuestro corazón y revelarnos Tu gloria. Perdónanos por las veces que hemos buscado 'niveles' de éxito humano y hemos olvidado que nuestra mayor victoria es reconocernos débiles para que Tu poder repose sobre nosotros. Que nuestra fe no sea movida por sentimientos pasajeros, sino moldeada por Tu Palabra inerrante. Que nuestras vidas sean altares donde solo Tú seas glorificado, hoy y por la eternidad. En Tu nombre santo, Jesús. Amén.
Hasta la próxima.
Autoría:
María Izabel Mestre
Profeta de Yom Teruah Ministries®
La Caverna del Profeta®
Pentecostales Reformados
Carolina, Puerto Rico
profetamariaimestre@gmail.com
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Ministerio De Educación Cristiana Y Apologética, (sin fines de lucro)
"Levantando el testimonio de JESUCRISTO"

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